La obra de teatro del director Jacobo Morales, utiliza como pretexto las flores que llevamos a los cementerios, para hacer una narración sobre la ausencia material de nuestros seres queridos. Desde este elemento sobre las tablas aparecen dos personajes: una niña y el celador del sitio, quienes evocan juegos y canciones de la infancia, que simuladamente tararea e integran al público.

 

 

Teatro1                Teatro2

 

 

La dinámica de la obra llevó al grupo de jóvenes a reflexiones con preguntas como ¿por qué dejamos de jugar?, ¿cómo el juego es un medio para conocer al otro y mediar nuestras diferencias?, ¿cómo nuestras historias pueden compartirse para aliviar heridas?

 

El teatro permitió el inicio de una comunicación amena, en la que emergen sentimientos de nostalgia y diversión, logrando así un encuentro que valora el arte y el juego como elemento pedagógico para promover la convivencia.